Ante la horrorosa realidad de un paro creciente e insoportable en un marco de crisis estabilizada –ahora está claro que los bancos, ni uno, no van a quebrar y no vamos a tener “corralito” ni cosas por el estilo- los estamentos oficiales siguen a su buen tun-tun o trote cochinero aunque se les apunte con el dedo por aquello de pedirles alguna responsabilidad ante tamaño desbarajuste de paro.
Ya que no otra cosa que dar para merendar, demos propaganda. No hace tanto la palabra de moda era la localización de “nuevos yacimientos de empleo”, endosándose el loable traje de superhéroe de minero esforzado y sufridor por la causa de buscar empleo en un mundo en el que los gobiernos sufrían a partes iguales con los desempleados el azote de un paro cuyas causas eran remotas y ajenas a sus políticas y gobernaciones.
Ahora nos hablan de economía sostenible para hablar de agilizar los pagos de los entes públicos a sus proveedores… ¡en 2013! Si en 1812 los españoles teníamos que ser justos y benéficos, en 2010 tenemos que ser ecológicos y tecnológicos, y sostenibles. Y dos huevos duros, que diría Marx.
Y también nos dan otros vocablos para enriquecer la cultura de los nuevos posibles empleados –aquí hay que recordar que el 41 por ciento de los parados menores de 35 años no tienen formación profesional- y empresarios españoles autonómicos, (en mezcla 20-80, como el café para todos, aunque nos guste el té o el poleo menta): el autoempleo.
Para las administraciones queda bonito ya que defienden a capa y espada ese liberalismo de boquilla del emprendedor, licencia literaria donde las haya y un gratificante ejemplo de la influencia de la poesía en los espesos ministros y munícipes, aunque a la hora de la verdad, cuando se solicita su asesoramiento para crear una pequeña empresa, partiendo precisamente desde la motivación personal y no del capricho del sobrante de rentas, el problema no es el chiste del funcionario amargado detrás de una ventanilla con el “vuelva usted mañana” colgándole de la boca, pues en nuestras comunidades europeizadas, la amabilidad no es rara de encontrar. La cuestión es que uno quisiera crear su empresa en este trimestre si no es mucho pedir, pero las entrevistas se van citando con una tranquilidad proverbialmente provincial, y al final uno no sabe si va a poner una librería o un taller o en realidad, se está introduciendo en el difícil arte de la filatelia comparada, y como tal afición que lleva su tiempo, lo mejor es ocuparse los domingos por la mañana, y mientras, ver si cae alguna subvención por algún lado, o al menos un subsidio de paro. Aunque no nos dure hasta 2013.
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