12 de marzo del 2010

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Sindicatos y cabalgatas

Escrito por Félix Rodríguez en Diciembre - 16 - 2009

sindicatos Sindicatos y cabalgatasEl pasado sábado los sindicatos UGT y CCOO convocaron una gran manifestación en Madrid, contra la crisis y en defensa de empleos y salarios dignos, ¿Fueron 200.000, fueron 30.000? Fueron los bastantes como para que fuese una gran manifestación, pero…. Sí, hay más de un pero o interrogante que se nos plantea. Sí fue representativa del sentir general, de que la gente no quiere perder su trabajo ni sufrir un ERE, y hacía falta una protesta general, incluso una huelga general, pero… hace seis meses o un año, cuando la angustia estaba en la calle, el paro estaba rampante y el IPC despeñándose a la deflación. Entonces el impacto emotivo en las gentes habría sido contundente, y los sindicatos habrían sido el canalizador de tal sentir.

Por eso, esta manifestación ha sido sobre todo a deshora, cuando el sistema bancario está bien sujeto con los dineros públicos, el IPC incluso vuelve a subir –noticia de ayer- levemente, y el paro, sigue en alza, pero, ¿cuándo no ha habido paro en España y que no fuese grave y desproporcionado en relación con los países de nuestro entorno, a los que siempre mentamos para compararnos orgullosamente?

Precisamente, podemos buscar comparaciones con ese entorno, por ejemplo, la Europa a 27, o si quieren, a 15. Según un informe distribuido por UGT y realizado por un instituto sindical europeo, la afiliación en España era de poco más del 16% en 2002, superando sólo a Francia que tenía apenas un 10%, pero lejos de Alemania o Bélgica, con el 30%, y ya en otro planeta, los países nórdicos, como Suecia, con un 78%. El dato español se podía corroborar en palabras de los propios sindicatos en un reportaje periodístico de hace unos meses, donde, con un optimismo justificado, al ser parte y juez, declaraban un 18-19%. También hacían hincapié, y es verdad, que las votaciones en las empresas donde hay comité de empresa, suelen contar con gran participación. O sea, igual que en lo que se refiere a la afiliación a partidos políticos y votaciones electorales cada cuatro años a los diversos parlamentos, y no es agarrar ningún rábano por las hojas, sino más bien dos zanahorias del mismo huerto.

A CUENTA DEL MAESTRO ARMERO

Esos datos muestran la realidad sindical, que sus manifestaciones, que pueden ser perfectamente defendibles por cualquier trabajador, en realidad esconden una tramoya más de cabalgata que de seria organización luchadora por algo. Y estos no son comentarios antisindicales, pues los sindicatos son parte fundamental del sistema económico en cuanto entidades que agrupan a un sector fundamental de la economía. Pero siempre se puede comparar, y no hace falta irse a la Suecia de Millenium y Wallander, o a la Dinamarca de la Reunión mundial del Clima. Con escasas fechas de diferencia respecto al 12-12, en Madrid se manifestaba un colectivo reivindicando sus derechos frente a sus empleadores. Su afiliación alcanza las 400 personas, y se manifestaron 40. Muchos de los manifestantes vinieron de una docena de provincias, por sus propios bolsillos y tiempo, a pasar un rato de una tarde fría e inhóspita en una acera, para, como todo resultado, ser recibidos por un segundón protocolario. Sin autobuses, trenes ni medias dietas a cuenta del maestro armero.

¿Cuántas personas habría habido en Madrid el 12 del 12 a las 12 –qué bonito juego de cifras- si hubieran aparecido el 10 por ciento de los afiliados de los dos sindicatos mayoritarios? Pues que otros gallos cantarían frente a los clubes de la comedia de General Motors y Magna, por ejemplo. Porque ahora, con un sindicalismo que necesita el oxígeno de la financiación gubernamental –hoy una periodista televisiva decía que a Zapatero le dan cariño a cambio de dinero, y Aznar les daba dinero a cambio de que no le montasen huelgas, que es lo mismo-, las manifestaciones son, como se decía antes de la autarquía franquista, una kermés, más que la famosa “lucha en la calle”.

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