
Hay una cita que siempre es útil para todas las iniciativas que comienzan con la generación de un nuevo negocio que, de funcionar correctamente, se convertirá en el mediano o largo plazo en una pequeña y mediana empresa, acontecimiento de gran valor pues sencillamente aportará una nueva fuente de empleo y un índice más para aportar un mayor flujo económico.
Lo primero a recordar es que siempre es buen momento de emprender, sea en tiempos de crisis o no. Lo que ocurre es que cuando el empleo en relación de dependencia es efectivo y no corre riesgos, la idea de iniciar un negocio propio se suele posponer. Sin embargo, cuando las necesidades son más fuertes, el emprendimiento personal se transforma en realidad y más allá del resultado o la experiencia, se confirma la idea de que todo el mundo es un potencial emprendedor.
Pese a que las estadísticas indican que el puñado de emprendimientos que superan el año de vida, algunos pocos alcanzan los cinco años, también es cierto que otro gran porcentaje logra crecer en el tiempo y transformarse en una pequeña y mediana empresa.
Hasta hoy, un gran porcentaje inicia su negocio propio gracias a una oportunidad determinada para hacerlo. Otro porcentaje más pequeño lo hace por necesidad. De una u otra manera, ambos caminos pueden conducir a nuevas pymes.
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