
Si existe un pecado único en el mundo de los negocios, ése es perder clientes sólo por error de la propia compañía. Para una gran empresa o una multinacional, perder un cliente puede no modificar la estructura y el rango de ganancias de la compañía, pero para una pyme, la situación reviste mayor gravedad.
Un reciente informe de la agencia SmallBizTrend establece que el 68 por ciento de los clientes que se pierden es exclusiva responsabilidad de la propia compañía. El dato cobra mayor importancia pues más allá de que es un grave problema para toda estructura, es muy poco común que el directorio, el gerente o el director de la pequeña o mediana empresa acepte que perder un cliente haya sido culpa propia.
Vale aclarar que en toda empresa, en mayor o menor medida, siempre es factible de perder algún cliente, por el motivo que sea. Ante ello, es conveniente que cada cierta cantidad de tiempo se procure actualizar la política de atención al cliente de la empresa, la comunicación hacia fuera, los proveedores, futuros y actuales clientes. También se debe controlar los procesos internos, el seguimiento y el tipo de relación con cada cliente.
El control de estos procesos os ayudará a ser únicos responsables de perder ingresos, prestigio y clientes.
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